
porque la gente a comprender empieza.
Que ahora nadie necesita de calzado,
porque todos andamos de cabeza.
En este blog encontrarán las filosofadas, aventuras, ideas, aburrimientos y demás de un par de amigas.
Encontrar la casa es como encontrar pareja, la pareja.
Así es, para comprar una casa hay que llevar a cabo tantos pasos como para llegar a ese "significant other" que todos buscamos alguna vez. Les cuento esto de primera mano, ya que esta semana casi me hago de una casa, pero.... en fin, va que va.
Todo empieza cuando visitas los barrios de la ciudad; es como ir a los bares. Vas a uno, a otro y a otro por varios fines de semana. Coqueteas con las casas y ellas contigo, te hacen guiños con las ventanas, te ponen flores en la entrada y abren las puertas cuando pasas. Algunas, más atrevidas, te dejan un discreto papelito en el jardín de enfrente, te dan su teléfono, te dicen cuáles son sus cualidades, te engatuzan. Regresas cansado de la juerga y en el fondo piensas que deberías llamarle a alguna de ellas. Tal vez para que salga contigo a un café o simplemente para que te cuente más de ella; pero no lo haces porque no te convence del todo o porque el precio que hay que pagar es muy alto. Así que sigues yendo a los bares, semana tras semana, vuelta tras vuelta, cerveza tras cerveza. Hasta que un día, en medio de un bar, la encuentras inesperedamante. Ahí está la casa de tus sueños. No lo piensas más, decides que a ésta sí vas a llamarle, que no importa nada, que la quieres conocer ya. Llamas y te contesta el agente de bienes raíces, quien te promete te llevará a verla ya mismo. Vas, ves su escultural figura !es hermosa! El agente abre la puerta, entras, no lo puedes creer, lo sabes !ésta es! Dices que sí, que la quieres, que la amas, que la adoras y que no puedes vivir sin ella...decides comprometerte. Le das el anillo cuando firmas el pre-contrato. Los preparativos de la boda comienzan a marchar. De ahí llevas a los inspectores para que la examinen, es como conocer a los padres políticos. La observan de pé a pá y te dicen todos los "detallitos" que tiene. Que si los cimientos están flojos, que si hay que darle un tratamiento anti-termitas, que si las ventanas no tienen protecciones, que si tiene humedad en la pared. Te lo dicen todo de tajo y te quedas frío, pero nada importa, no señor, ésta me gusta. -Todo va a salir bien, no te preocupes, querida mía-. Y ahí estás, haciendo números, cortando a algunos de los invitados al banquete, pidiendo un pastel más barato, preparando el presupuesto de las flores, todo en diez días, antes de que se te acabe el pre-contrato. Llega el día de la boda, no lo puedes creer, por fin será tuya. Tanto te habías imaginado a "Pomponio" -tu gato- retozando alrededor de ella que, ahora que lo ves como una realidad, casi se te cae la lágrima de la emoción. Estás ahí, esperando con el bolígrafo en la mano, listo para firmar las escrituras cuando, de la nada, te dice el agente de bienes raíces: -Hay un problema. Los actuales dueños no están dispuestos a negociar los arreglos de la casa. Lo máximo que te dan es una cantidad ridícula de dinero para que soluciones algunas cosas, pero no van a hacer nada más-. -!Qué qué! -contestas indignado- !Pero si esto no es una dote! !Es lo mínimo necesario para meterme a ésa casa!-. -Lo siento, no puedo hacer nada más- contesta el agente con la cara más larga que has visto en tu vida. -Padre, no me diga esto, la novia tiene que llegar. No me puede dejar vestido y alborotado en el altar... !No ahora!-. -Lo siento mucho, hijo, hay que tener fe. Por algo son las cosas. Ya encontrarás otra mejor-. Se te cae el mundo encima, te han dejado plantado, justo el día en que ibas a dar el sí.
Después de un tiempo te repones, pero te preguntas más de una vez qué hiciste mal. Jamás obtienes la respuesta.
Y bueno, vuelves a los bares, a hacer citas a ciegas, a coquetearle a la de al lado. Vuelves a la búsqueda intensa, desgastante y azarosa... la de la casa de tus sueños.
A.
Al final, la misión parecía mexicanamente imposible, y aterrizaron Tina & Garry con almas Danesas y Canadienses, respectivamente, para descifrar el enigma de la tortilla y el tequila. Diciembre por supuesto, navidad blanca en Cd. Valles, donde solo tuvimos 25 grados y los vallenses se arroparon mientras mis amigos se untaron cual fantasmas bloqueador de máxima potencia.
El resultado, fue una danesa diciendo "fíjate mamón" y adicta a los tamarindos con chile, por otro lado un canadiense internado en las enchiladas y el tequila. Todo lo anterior a tono de cascadas, zacahuil, toneladas de tacos y piñatas.
Al final del viaje, Garry, quien intento bajo todos los medios aprender español, me dijo orgulloso y con notable esfuerzo "Ceci, Buenas Nachas". Al observar la paralizada sonrisa de mi Padre, nuestro representante Canadiense quiso comprobar "it means good nigth...right?". En ese momento suspiré satisfecha, había logrado convertir un canadiense en un alburero nato en tan solo 10 días, y a nadie le sobra un elogio al trasero saturado de calorías por navidad.
Las fotos se las debo...este blog nos esta comploteando por el momento....pero, venceremos.